Durante los últimos años ha surgido un concepto que describe algo que muchos ya sentimos cada vez que usamos redes sociales, apps o servicios digitales: enshittification. El término fue propuesto por el escritor Cory Doctorow para explicar el ciclo en el que una plataforma que alguna vez fue útil, confiable y centrada en la experiencia del usuario, se va deteriorando hasta convertirse en algo frustrante, abusivo y poco útil.
El ciclo de la enshittification
La enshittification no sucede de un día para otro. Es un proceso gradual que sigue una lógica bastante predecible:
1. Al inicio, todo es beneficioso para el usuario
La plataforma te da lo mejor: velocidad, alcance, costos bajos o incluso gratuitos. Quiere que la ames, que la adoptes y que la recomiendes. Cada cambio parece estar a tu favor.
2. Después, los beneficios se trasladan a los vendedores o anunciantes
Las reglas empiezan a modificarse. El contenido se vuelve menos orgánico y más impulsado por quien paga. Los creadores deben invertir para ser visibles. Los usuarios notan que el servicio ya no está pensado en ellos como antes.
3. Finalmente, la plataforma se enfoca solo en generar más dinero para sí misma
Restricciones, publicidad invasiva, algoritmos que ocultan lo que te interesa, funciones que antes eran gratis ahora tienen un costo. La experiencia se degrada a cambio de obtener cada vez más ingresos.
En otras palabras: primero la plataforma te ofrece valor para atraer masas. Luego exprime a quienes quieren acceder a esas masas. Y al final exprime a todos.
Ejemplos cercanos
Sin mencionar marcas específicas, seguro reconocerás casos:
- Redes sociales que antes mostraban todo a tus contactos y ahora solo muestran lo que el algoritmo decide.
- Tiendas digitales que elevan comisiones mientras reducen el alcance orgánico.
- Plataformas que pierden funciones de privacidad, pero aumentan la recopilación de datos.
- Apps que se vuelven lentas debido a exceso de publicidad.
Estamos ante un fenómeno generalizado en la economía digital: cuando una empresa se convierte en dominante, empieza a priorizar sus ganancias sobre su propósito original.
Por qué ocurre
Existen tres factores principales:
- La presión por maximizar ingresos y valor para accionistas.
- La dependencia del usuario, que una vez atrapado, tiene pocas alternativas.
- La ausencia de competencia real, lo que elimina la necesidad de mejorar.
En este entorno, las decisiones se toman pensando en el corto plazo, aunque destruyan el valor a largo plazo.
¿Se puede evitar?
Aquí entran el criterio, la exigencia y la capacidad de decisión de los usuarios. Algunas acciones ayudan a frenar el proceso:
- Elegir plataformas que respeten la experiencia del usuario.
- Probar alternativas cuando un servicio deja de ser conveniente.
- Fomentar la competencia apoyando proyectos abiertos e innovadores.
- Defender la privacidad y el control sobre los datos.
- Cuidar la calidad del contenido que consumimos y compartimos.
Aunque no siempre es fácil cambiar de plataforma, la presión colectiva puede marcar una diferencia. Las empresas reaccionan cuando sienten que los usuarios se van.
El futuro de las plataformas digitales
La enshittification es un llamado de atención para todos: empresas, creadores y usuarios. Si permitimos que el ciclo siga avanzando sin cuestionamientos, terminaremos rodeados de plataformas que solo nos ven como números en una hoja de ingresos.
En cambio, si las empresas priorizan la sostenibilidad, la confianza y la experiencia del usuario, podrán prosperar sin destruir aquello que las hizo grandes. En última instancia, el éxito duradero se construye con respeto, no con abuso del poder.
Hay que seguir observando y ver como este fenómeno se va desarrolando.
Dr. David Quiza
