Si quieres vivir con propósito tienes que hacer lo que realmente te importa, tiene que apasionarte y que seas feliz haciendo eso. Ahora bien, cuando estés haciéndolo, tu “YO” interior lo identificará y sentirás la plenitud total.

Cuando finges a través de la mentira, tratando de hacer eso que no te gusta pero lo hacer, sin fin, solo por el día a día, siempre sentirás que estás cansado, que nada te funciona, y hasta lo más sencillo y pequeño, sentirás la carga.

No ignores esas señales que se te presentan, ve tras ello, abre tu alma, tus sentidos y tus ojos. Cuando estés alineado, verás que eso, que te parecía difícil, que te parecía como una gran muralla, de pronto será ligero, todo se moverá a tu favor.

¿No estás seguro de cuál es tu misión? Podrás ponerla en palabras cuando dejes de preocuparte si estás diciendo las palabras correctas o si los demás te van a entender.

Ahora bien, hay ocasiones en las que tu alma está bloqueada por la confusión, sobre todo cuando la has ignorado durante mucho tiempo. En ese caso, intenta reconectar contigo mismo y sacar lo que está enterrado preguntándote “¿Qué necesito saber o escuchar?” Y luego confía en la respuesta. Yo he descubierto que escribir es la forma más poderosa de encontrar estas respuestas, pero también puedes descubrirlas meditando mientras caminas o manejas.

Toma una taza de té, un café, un vaso con agua, siéntate, relájate y de pronto verás que el Destino Te Llama, pero tienes que meditar y concentrarte en ello.

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