Es bien sabido que todo comienzo es duro, no es sencillo y a todo esto, debemos de tener bien arraigado que lo que empecemos, terminarlo cuanto ya que hoy en día esta muy presente que lo que uno empieza ni siquiera se considera a terminar.

Podemos ver la historia de el Rey Salomón, quien se ganó el honor de inaugurar el Primer Templo y se quedó con el crédito de esa gran acción, pese a que fue su padre, el Rey David, quien comenzó la construcción y el propio Dios lo privó de terminarla. Es interesante tomar nota de que muchas veces se debe vencer una poderosa resistencia para poder iniciar un emprendimiento, y, así como la inspiración ilumina el camino al principio, inevitablemente después llega la dura realidad, el trabajo intenso y las dificultades del camino, lo cual lleva en muchos casos al abandono.

¿Cuántas buenas ideas has empezado y se han quedado en el camino? ¿Cómo crees que tu amor y confianza en ti mismo se verían repotenciados si dichas actividades fueran terminadas? Sin duda sería un empuje extraordinario.

Si tienes un proyecto en puerta, empieza y no desistas a las primeras situaciones que te topes, puedes lograr eso y mucho mas.

Te invito de todo corazón a tomar conciencia de estos consejos y ponerlos en práctica en un área especifica de tu vida o en un pequeño proyecto ¡ya verás lo que pasa! Te deseo el mayor de los éxitos.

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