El primer paso ya se dio: la Comisión de Trabajo del Senado aprobó el dictamen para duplicar el período mínimo de vacaciones para los trabajadores en México. Nuestro país tiene un rezago de poco más de 50 años en esta materia, ese es el tiempo que tiene sin actualizarse el piso mínimo de vacaciones en la Ley Federal del Trabajo.

Sin duda alguna, la reforma de vacaciones es una de las más importantes en los últimos años en el terreno laboral y su avance parece ser inminente. Es increíble que seamos una de las economías donde menos días de descanso se garantiza a los trabajadores y que una persona en México deba pasar 45 años ininterrumpidos en una misma empresa para equiparar el período vacacional al que tienen derecho los colaboradores en Brasil, Panamá o Nicaragua desde su primer año de servicio.

Sin embargo, materializarse la modificación legal y alcanzar un piso mínimo de 12 días de vacaciones al cumplir un año de trabajo no es el único reto, el próximo desafío será hacerlo efectivo y que más días de vacaciones realmente se traduzcan en un descanso y desconexión para los colaboradores y que hablemos de un impacto real y positivo en el bienestar físico y mental de los colaboradores.

De acuerdo con un estudio de Expedia, a los mexicanos se nos dificulta tomar vacaciones por temor a perder productividad. A el 63% de los encuestados le preocupa la cantidad de correos a revisar al retornar del descanso, otro 40% siente culpa por los compañeros que cubren sus tareas durante los días de ausencia y un 40% más experimenta la necesidad de disculparse después de disfrutar de vacaciones.

Esto explica el por qué los hábitos más recurrentes entre los trabajadores mexicanos cuando se toman unos días de descanso son llevarse la laptop “por si acaso”, seguir tomando videollamadas o incluso compartir el número telefónico en los correos electrónicos de trabajo con un mensaje indirecto: “me puedes llamar, aunque estoy fuera”.

El panorama no es sencillo, para que el incremento en el piso mínimo de vacaciones sea efectivo tenemos que derribar paradigmas en las empresas.

En buena medida, los 6 días de vacaciones se mantuvieron tantos años sin ajustarse por una cultura laboral que privilegia las horas que destinan las personas al trabajo y no el valor que agregan, una cultura que reconoce el compromiso en función de la disponibilidad que tiene el talento, aunque esto implique sacrificar tiempo para la familia o la recreación, una cultura donde el descanso se percibe como una debilidad. Eso es lo que tiene que cambiar para que la reforma de vacaciones se traduzca en el cambio esperado.

La buena noticia es que desde Recursos Humanos podemos hacer mucho, creo que el primer paso es promover un trabajo basado en objetivos, siempre planeando, impulsar en los colaboradores el mindset de prever y planear; que permita a los colaboradores tener claridad de sus entregables para que las personas no piensen que todo es urgente.

Pero también es importante que nosotros mismos promovamos que los colaboradores tomen vacaciones y se den un verdadero respiro del trabajo y para ello, debemos construir una cultura que reconozca el descanso como una parte fundamental de la productividad. El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) indica que los sectores económicos en México con menos horas de trabajo, son los que mayor Producto Interno Bruto (PIB) producen por hora.

Fuente – Internet

David Quiza – #LINKEDIN #GOOGLE

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