El mundo actual está lleno de proyectos, ya sea en el ámbito laboral, académico o personal. A menudo, nos enfocamos tanto en terminar nuestros proyectos que nos olvidamos de cuidar nuestra salud mental y física en el proceso. Es por eso que darse pequeños gustos después de cada proyecto puede ser muy beneficioso.

Cuando nos enfocamos en terminar un proyecto, tendemos a sacrificar nuestra salud y bienestar. Trabajamos largas horas, descuidamos nuestras comidas y descanso, y dejamos de hacer las cosas que disfrutamos. Pero, si nos permitimos pequeños gustos después de cada proyecto, podemos recuperar el equilibrio y la energía que necesitamos para seguir adelante.

Un pequeño gusto podría ser cualquier cosa que disfrutemos, desde comprar una taza de café de nuestro lugar favorito, disfrutar de una cena especial con amigos, ir al cine o simplemente dedicar un tiempo a hacer algo que nos apasione. Estas pequeñas indulgencias nos ayudan a relajarnos, reducir el estrés y rejuvenecer nuestra mente y cuerpo.

Además, darse pequeños gustos después de cada proyecto nos ayuda a mantenernos motivados. Cuando sabemos que hay una recompensa al final del camino, es más fácil mantener la concentración y el enfoque en el trabajo que estamos haciendo. Nos sentimos más incentivados a terminar nuestras tareas a tiempo para poder disfrutar de nuestro pequeño gusto.

Muchas veces, pasamos de un proyecto a otro (nos ha pasado a todos) sin tomarnos el tiempo para apreciar lo que hemos logrado.

Darse un pequeño gusto es una forma de reconocer y celebrar nuestro trabajo duro y dedicación.

Con aprecio.

David Quiza

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