Antes de hablar de desapego, lo primero que tenemos que hacer para entender mucho mejor este término es hablar un poquito sobre el apego.

El apego es un concepto muy estudiado en psicología y hace referencia a las relaciones y a los vínculos que establecemos las personas con los demás y que influyen de manera directa en nuestro bienestar y felicidad.

No es posible hablar de apego, sin citar y recordar la famosísima Teoría del Apego de John Bowlby, que concluye que el niño llega al mundo con la necesidad innata de establecer apego con la figura adulta para sobrevivir y para ganar seguridad.

El desapego te hace fluir, no te estanca, genera movimiento.

Yo lo visualizo de esta manera:

Imagínate que vas navegando en una barquita de remos, ninguna persona te acompaña, viajas tú sólo remando cada día para llegar a  tu destino, una isla algo lejana.

Pero que no haya otras personas dentro de la barca no significa que viajes solo, no, y es que tu barca está llena y repleta de objetos y de cosas que utilizaste y te fueron útiles en el pasado, hace ya mucho tiempo, pero que ya no utilizas, muchas veces ni siquiera te acuerdas de que esos objetos te acompañan…

El peso generado por tanto objeto acumulado hace que la barca sea muy pesada y que tengas que hacer un esfuerzo enorme y extra para avanzar… ahora no necesitas esos objetos, siempre los podrás guardar en tu recuerdo, saber que fueron útiles, pero en tu presente sólo incomodan, son una carga…

Desapego es ir tirando por la borda esos objetos, deshaciéndote de ellos poco a poco, para navegar más rápido y que dejen de impedir que avances y que alcances tu destino.

Practicar el desapego

No sé si en alguna ocasión has practicado el desapego de forma consciente, lo que sí sé es que las personas que lo practican, dicen sentirse fenomenalmente bien, en calma y que para muchos de ellos es la clave de la felicidad y que experimentan una gran liberación emocional cuando lo llevan a la práctica.

Pero, ¿cómo practicar el desapego en nuestro día a día? Mira estos tres tips imprescindibles y que te van a servir para ello.

Vive y céntrate en el presente

Es inevitable que muchísimas veces nos enganchemos, nos estanquemos y no seamos capaces de salir del bucle del pasado y poder avanzar sin ataduras y centrarnos en el momento presente: un amor o pareja por la que lloraste mucho en el pasado, una situación impactante que no gestionaste como igual te hubiera gustado, un objeto que te recuerda a esa persona que ya no está físicamente contigo y te reaviva un duelo, esa canción que rememora los veranos tan intensos de la adolescencia…

Y es que es importante aceptar, acoger y entender nuestro pasado, pero lo que hay que evitar, si queremos empezar a practicar el desapego, es aferrarnos a él como si de un chaleco salvavidas en un naufragio se tratara.

El pasado sólo es eso, pasado, no hay que darle más importancia de la que tiene, todos tenemos un pasado, eso es inevitable, pero cuando nos atrapa, nos hace sufrir y no somos capaces de superarlo, el desapego va a ser complicado que llegue.

Céntrate en el momento actual, en el presente, en el aquí y ahora. Busca la felicidad en tu día a día real. ¿Cómo? el mindfulness es ideal para ello, te invitamos a aprender a practicarlo.

Tú y sólo tú eres el o la protagonista principal de tu vida

Cuando venimos al mundo somos unas personitas vulnerables y bastante indefensas que por supuesto necesitamos que nos ayuden y nos satisfagan en nuestras necesidades. Y aquí el apoyo fundamental de los padres y demás familia.

Después, poco a poco y con el paso de los años, la persona ha de ir asumiendo responsabilidades, aceptarse tal y como es y ser responsable de las decisiones tomadas de tal forma que acepte que se ha convertido en una persona madura, independiente y capaz de tomar las riendas de su vida. Cuándo esto pasa, la estabilidad emocional llega y es mucho más sencillo practicar el desapego. Así que nunca olvides que la felicidad casi siempre va a depender de ti, no te creas lo contrario. 😉

Siéntete libre y haz que los otros también se sientan así

Una de las cosas fundamentales para trabajar el desapego es entender que nadie nos pertenece, de la misma manera que nosotros no somos propiedad de nadie.

Que existan ciertos vínculos, amor, cariño y que decidamos compartir la vida al lado de alguien, no implica un sentimiento de pertenencia. Por tanto, es muy difícil que el desapego llegue si sientes que alguien por estar a tu lado, te pertenece.

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