La estrategia de ser disruptivo puede funcionar en algunos casos, pero no es una garantía de éxito en todos los contextos.

Ser disruptivo implica romper con las convenciones existentes en un mercado o industria y crear algo completamente nuevo e innovador. Si se ejecuta correctamente, esto puede permitir a una empresa o emprendedor capturar una porción significativa de la cuota de mercado y liderar la industria.

Sin embargo, hay algunos riesgos asociados con ser disruptivo. Puede ser difícil convencer a los consumidores de que adopten algo completamente nuevo, especialmente si ya están satisfechos con los productos o servicios existentes. Además, la disrupción puede provocar una reacción violenta de los competidores establecidos, que pueden intentar sabotear o limitar el éxito del nuevo jugador en el mercado.

Ser disruptivo puede ser una estrategia efectiva si se aborda con cuidado y planificación adecuada. Pero, como con cualquier estrategia empresarial, no hay garantías de éxito y es importante sopesar cuidadosamente los riesgos y beneficios antes de embarcarse en cualquier iniciativa disruptiva.