La ropa en general. Si bien la ropa cumple una función practica de protegernos del clima y de cubrir nuestra desnudez, la elección de la misma refleja muchas veces características de nuestra personalidad, gustos, oficio y hasta la edad aproximada.

A simple viste, sin conocer a una persona y solo viendo sus prendas podemos deducir , si es alguien ordenado, relajado, muy formal, creativo, etc.

Espiritualmente, las vestimentas del alma son pensamiento, palabra y acción, estos tres ropajes reflejan nuestra personalidad, ideas y convicciones.

Pero a veces debemos recorrer el camino inverso, para lograr un cambio en nuestra personalidad debemos primero cambiar las vestimentas y poco a poco vamos a generar un efecto en el interior.

Por ejemplo si queremos ser más generosos, debemos actuar, hablar y pensar en forma generosa y eventualmente nos convertiremos en personas más bondadosas.

Dime como te vistes y te diré quien eres. ¿Has escuchado esa frase?

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