“Si supiéramos cuando tendrán lista la vacuna, si supiéramos cuando terminará esta pandemia, si supieramos si esto es real…” Si, si, si, si…

El tener esta forma de pensar, tiene un alto riesgo y te explico por qué.

La vida, por supuesto, tiene muchas cosas desconocidas y el coronavirus es sólo lo último en una cadena de cosas relativamente pequeñas y más grandes. No sabemos qué van a estudiar nuestros hijos, qué oportunidades tendrán en sus carreras, cuán estables serán esos trabajos, cuántos hijos tendremos, cómo serán sus personalidades, sus fortalezas y sus debilidades, que si aún seguiremos en nuestro trabajo, que si no lo vamos a perder y así una vez que empezamos, la lista es interminable.

Constantemente nos enfrentamos con lo desconocido, en algunas situaciones con más éxito que en otras y siempre nos enganchamos.

Aquí hay que ser conscientes que lo importante es el camino, no el destino, recuerda que esta vida es por tiempo limitado y con recursos limitados (aunque nos digan que no tenemos límites) fisicamente estamos limitados, lo demás hay que ir tras ello.

Así que nuestra tarea es aceptar la situación actual, vivirla al máximo y listo.

¿Por que pensar siempre en el futuro cuando tenemos un lindo presente?

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