La culpa y la preocupación son dos emociones invalidantes. La mira hacia adelante, viendo amenazas. La culpa, por su parte, nos sitúa en los errores del pasado.

La sociedad, a menudo, nos envía mensajes de culpabilidad y preocupación. Esto es así porque hemos sido educados en la obligación de ajustarnos a más de un ideal. A lo que esperan de nosotros. A aquello que nuestro entorno cree que es esperable (encontrar trabajo estable, tener hijos, un hogar…)

Cuando no nos ajustamos a esos moldes, llega la frustración. Más tarde la culpa y la preocupación. Así nos convertimos en máquinas o cajas de culpabilidad.

La culpa es una de las emociones más inútiles.

La culpa, puede llegar a ser una de las emociones más inútiles, pensemos en ello. Gastamos gran parte de nuestra energía en sentirnos culpables por algo que no hemos logrado. Por lo que sucedió en el pasado, por lo que no pudo ser. Nos inmovilizamos por algo que ya pasó. Y con ello, no podemos cambiar nada de lo que sucedió.

Aprender lecciones del pasado

Tenemos que saber diferenciar entre la culpa y el aprendizaje del pasado. La culpa como ya dijimos anteriormente es la inmovilización del presente, que puede ir desde un pequeño malestar hasta la depresión más severa. Nos impide actuar ahora porque antes nos comportamos de cierta manera.

En este estado, malgastamos nuestra energía por algo que ya sucedió, siendo inútil y perjudicial para nosotros mismos.

Ahora bien, aprender del pasado, a diferencia del sentimiento de culpa, implica evitar la repetición de algún comportamiento, con la intención de aprender de nuestras equivocaciones sin inmovilizarnos.  Aprender de nuestros errores es algo sano y necesario para nuestro crecimiento y desarrollo personal. Nos permite avanzar.

Algunas estrategias para eliminar la culpa

Como hemos visto, la culpa es una emoción inútil que tan solo sirve para inmovilizarnos y perder nuestro presente, por ello intentar mirar el pasado como algo inmodificable, puede servirnos de gran ayuda.

Cualquier sentimiento de culpa que elijamos no contribuirá a solucionar el problema, porque no podemos cambiar el pasado. Graba este mensaje en tu conciencia, añádelo a tu repertorio habitual de pensamientos.

  • Pregúntate qué evitas en el presente por culpa del pasado. Así, poco a poco irás eliminando la necesidad de culpa.
  • Empieza a aceptar de ti mismo cosas que has escogido, pero que puedan molestar a la gente. Es necesario que tú te apruebes a ti mismo, pues así desaparecerá la culpa que puedes sentir por no obtener la aprobación de los demás.
  • Comienza a hacer un diario de culpas, en el que apuntaras todas aquellas situaciones en las que te sientes culpable, indicando que pierdes tiempo en el presente por angustiarte por el pasado. Esto te permitirá profundizar en tu culpabilidad.
  • Trata de enseñarle a las personas con las que te relacionas, y que tratan de manipularte a través de la culpa, que tú eres capaz de enfrentarte a las desilusiones que les provoque tu comportamiento. El resultado tardará en aparecer pero cambiará cuando vean que no pueden obligarte a sentirte culpable.

Deja una respuesta