Lo importante es que realmente debemos invertir en nuestros seres queridos es nuestro tiempo. Si invertiríamos en nuestros hijos la mitad del dinero y el doble del tiempo que lo que actualmente invertimos, seguro que estarían mucho mejor.

Estaba leyendo un caso y fue el siguiente: Un padre de familia dijo…
“Con el estilo de vida que llevo, las presiones de la oficina, los viajes de negocios, compromisos sociales y un poco de tiempo en el gimnasio para mantenerme forma — ¿de dónde saco tiempo para mis hijos? ¡Realmente es imposible!”

Ahora bien, si vemos la vida como un gran tarro y por otro lado tenemos piedras de diferentes tamaños y queremos colocar las piedras mas pequeñas primero, no cabrán las grandes después y obstruirá las demás.

La mejor forma que te sugiero de hacerlo es poner primero las piedras más grandes, y después dejar que los pequeños guijarros se junten alrededor de ellos.

Bueno, veamos a la familia como esto, las grandes piedras, colocarlas en el tarro y después las pequeñas que “representarían” trabajo, citas etc…

Dar el tiempo de calidad a la familia, sin priorizar otras cosas es como debe de ser, la piedra grande siempre debe de darse prioridad y lo demás es lo de menos.

¿Alguna vez has escuchado a alguna persona en su lecho de muerte que hubiera deseado estar mas tiempo en la oficina que con su familia e hijos?

Analízalo…

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